Asaltan y agreden a joven a unas cuadras del centro de Miahuatlán

La noche del lunes pasado Alma N* terminó su día de trabajo y caminaba hacia su casa, a sólo unas cuadras del centro de Miahuatlán de Porfirio Díaz.

Transitaba por la esquina de las calles González Ortega y Rayón, eran alrededor de las 11:50 de la noche, cuando un hombre joven, con la nariz y boca cubiertos con un pañuelo, la interceptó abruptamente y con navaja en mano le dijo que le diera todo lo que llevaba.

En instantes, Alma, de 22 años, pensó en darle su celular, lo único de valor que traía; además, ideó una estrategia apresurada que le permitiera escapar del asaltante: aventar lejos el teléfono para poder correr mientras el hombre iba por él. Así lo hizo, lo botó e intentó correr, pero el sujeto logró contenerla al jalarla del cabello.

Entonces vinieron los jaloneos, el hombre (que se cubrió el rostro, usaba gorra, tenía el cabello largo y portaba guaraches) intentaba contenerla y ella escapar: entre gritos de auxilio, patadas y manotazos Alma se defendió como pudo de su agresor, sin embargo, éste logró derribarla y, ya en el suelo, patearla en varias ocasiones y arrastrarla jalándola del cabello, sin embargo, por la resistencia que puso el sujeto no pudo hacer uso de la navaja que llevaba.

Los gritos desesperados de ayuda continuaron, pero nadie salió a auxiliar a la joven. Segundos más tarde, sus padres, que viven muy cerca del lugar del ataque, acudieron a apoyarla, por lo que al oír que algunas personas se acercaban el hombre huyó en un carro que conducía otro acompañante que nunca se bajó del vehículo.

Alma fue trasladada a la clínica del IMSS donde certificaron los golpes y ahora desde su lugar de trabajo pide a las autoridades más seguridad en las calles de Miahuatlán de Porfirio Díaz; además, denuncia la nula atención en el Ministerio Público, por lo que dos días después del ataque no ha podido poner su denuncia.

“Si dices algo, te vamos a venir a matar, ya te conocemos”, fueron las últimas palabras que el agresor dijo a Alma antes de correr hacia el carro que lo esperaba para huir junto a su cómplice. De los dos hombres nada se sabe hasta este momento, sin embargo, Alma cree que podría tratarse de jóvenes que viven en la misma zona; además, una vecina que desde lejos vio el ataque afirma que el coche se trataba de un taxi color café, sin embargo, Alma no puede confirmar tal hecho porque por la poca luz no vio los detalles de la unidad, por eso pide una investigación al respecto.

Cerca de la zona del ataque hay unas cámaras, sin embargo, los habitantes de la casa afirmaron que estaban apagadas y que no registraron los hechos.

“La policía nos debe apoyar, deben investigar, ayer que fuimos al MP, llegamos y no nos atendieron, porque según que no estaban trabajando por lo del temblor, por eso yo ya no pude levantar mi denuncia”, relata Alma sentada en un cubículo de su trabajo al que regresó tras un día de convalecer.

Para Alma, los hechos del lunes pasado no sólo se trataron de un simple robo callejero, ya que el agresor, que afirma actuó bajo los influjos de alguna droga, forcejeó con ella porque lo que quería era subirla al coche y llevársela, “me jaló con todo, yo sí hice fuerza con él, no me dejé, sentí que me quería llevar, me imagino que me quería secuestrar porque no le hizo caso al teléfono”, dice.

Adolorida y con dificultad para caminar, Alma recuerda la noche del 11 de septiembre y afirma no tener miedo de la última amenaza de su agresor, ya que no tiene problemas con nadie, sin embargo, no le gustaría volver a vivir otra experiencia como esta.

“Cuando vi que sacó la navaja pensé que ahí iba a quedar, que iba a matarme, pero gracias a Dios no me hizo nada. Lo que les pido a las autoridades es que nos ayuden con seguridad, más patrullas, que si quiera se den una vuelta, deben poner más alumbrado, algunas veces las lámparas están prendidas y otras no y que cuando uno los llame que lleguen rápido”, pide la joven de 22 años.

Para Alma, en su caso el actuar de los policías municipales fue deficiente, pues no hicieron rondines para detener al sujeto que la agredió, se llevó su celular, y a su cómplice; además, considera que la atención como víctima no fue la adecuada porque la presencia de los policías la intimidó por la forma en la que la cuestionaron y nunca se sintió protegida.

Entre la inacción del Ministerio Público y el poco apoyo de los elementos de la policía municipal, Alma esperará algún día que tenga libre para interponer su denuncia porque no está dispuesta a quedarse callada y que su caso quede impune, sin embargo, sostiene que la atención de las horas después de su agresión le deja mucho que desear.

 

*Alma es un nombre ficticio para proteger la identidad de la víctima que nos compartió la agresión que sufrió el lunes pasado 

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