El carrusel de don Natalio, más de 70 años de historia

Antonio Salazar, de madre de origen suizo y padre oaxaqueño, trae cada año a esta ciudad la herencia más preciada de su familia: el carrusel que durante toda su vida le ha dado sustento y satisfacción, sin embargo, don Antonio está pensado seriamente en que 2017 sea el último año que esta atracción viene a Miahuatlán de Porfirio Díaz, ya que su traslado y armado son trabajos muy pesados que a su edad ya no soporta como cuando fue joven.

Estos “caballitos” tienen 76 años de antigüedad, son pues una reliquia que ha recorrido durante décadas las ferias de pueblo de la entidad e incluso, ha llamado la atención de lugares que no son precisamente ferias, es el caso del Centro Cultural San Pablo (avenida Miguel Hidalgo, Oaxaca de Juárez), a donde el carrusel ha sido llevado en varias ocasiones por la fundación Alfredo Harp Helú para divertir a las familias de manera gratuita.

Un legado familiar 

En 1888 nació Natalio Salazar Pérez, padre del señor Antonio, y tan pronto creció fabricó, junto con su hermano Gilrardo Salazar, su primer carrusel para trabajarlo en las ferias que recorrían con su pequeña empresa, Atracciones Salazar.

Este carrusel tenía 12 caballitos de madera y su funcionamiento era con la fuerza de los niños que se subían en él. Sin embargo, en 1941 don Natalio construyó uno más grande que incluía 48 caballitos y bancas para los adultos. Para su nuevo proyecto don Natalio se apoyó de mecánicos de la época y adaptó un motor a su creación para que se moviera sin la necesidad del impulso de los niños.

Con su ingenio,Isidro Carrasco, originario de Ejutla de Crespo, adaptó el mecanismo de un tractor y de un motor de molino Deutz Otto para motorizar el carrusel y hacerlo funcionar con tractolina o petróleo. Además, el señor Melesio fundió los engranes para que los caballitos subieran y bajaran; por su parte, el mecánico José Ramírez fabricó los estribos. Gracias al trabajo y dedicación de todos ellos este carrusel, que ha sufrido algunas modificaciones como que su funcionamiento sea eléctrico, ha alegrado a los niños durante más de siete décadas, y precisamente ahora gira en la feria de Miahuatlán de Porfirio Díaz.

Una vida de trabajo 

Don Natalio comenzó a venir a la feria de Miahuatlán desde inicios de 1900 con un carrusel que se empujaba manualmente,además don Antonio cuenta que junto con su padre viajaba también una de sus tías que manejaba una carpa llamada “las vistas”, donde había fotografías de ciudades europeas y espejos con ilusiones ópticas, atracciones a las que se ingresaba por sólo cinco centavos.

En los primeros años del siglo 20 el carrusel tenía que ser trasladado en 14 carretas desde la calle Armenta y López de la capital, además eran necesarias 12 personas para armarlo y desarmarlo, entonces don Natalio ideó una ruta para que el viaje valiera la pena: primero, durante la Semana Santa, hacía parada en Ejutla, luego iba a la fiesta del 3 de mayo en Cuixtla, para finalmente llegar a Miahuatlán de Porfirio Díaz.

La fiesta del 5 de mayo

De pelo largo, chino y cano, y barba poblada con el mismo color de su cabello, que refleja sus 65 años de vida, Antonio Salazar recuerda el Miahuatlán antiguo de los primeros años del siglo 20 y que su padre le contó cómo era.

Desde que cumplió 13 años, don Antonio visita Miahuatlán cada mayo para armar sus atracciones y divertir a quienes asistan a la feria. En sus memorias alberga las imágenes de cuando los juegos se instalaban en el jardín municipal y recuerda también a la famosa Paletería Popo de esos tiempos.

Pero hay un dato que la mayoría de miahuatecos desconoce y es que don Antonio asegura que antes en Miahuatlán no se celebraba el 5 de mayo, que fue un invento de su padre, don Natalio, y sus compadres para pasar a esta población que era más grande, después de la fiesta del 3 de mayo en Cuixtla, esto con la finalidad de que los días de traslado de la feria valieran la pena.

Así comenzaron a instalarse en Miahuatlán cada 5 de mayo, tomando como pretexto la batalla de Puebla y que de alguna forma tenía relación con este lugar, pues uno de sus protagonista fue Porfirio Díaz: la idea de los dueños de los juegos fue un éxito y desde entonces, la década de 1920, se celebra el 5 de mayo en Miahuatlán, festejo que incluye, por su puesto, la llegada de la feria con su famoso carrusel.

Atracciones Salazar 

Don Antonio decidió seguir el legado familiar y durante toda su vida se ha dedicado a armar juegos y llevarlos a las ferias de las comunidades de Oaxaca, oficio que también sus hijos conocen y trabajan junto a él. Actualmente, su empresa cuenta con 12 juegos mecánicos, incluido el carrusel que arma en un día con la ayuda de tres personas.

Con sólo estudios de primaria este emprendedor oaxaqueño ha aprendido diversas técnicas para hacer funcionar sus atracciones; entre sus creaciones está el Cíclope, uno de los juegos más demandados, al menos en la feria de Miahuatlán.

La despedida

“Es la última vez que venimos a Miahuatlán te lo aseguro. Ya no da mi corazón, me dicen que me voy a infartar”, comenta don Antonio y anuncia que el próximo año el carrusel ya no estará en la feria de Miahuatlán, pues el traslado es muy pesado para él.

Ahora, “antes de morir”, la idea de Antonio Salazar es armar el primer carrusel de su padre, don Natalio, ese de 12 caballitos que giraba con el impulso de los niños, pues aún conserva algunas piezas; esta es una inquietud que le ha surgido para recordar a su papá, por quien, confiesa, derrama lágrimas al recordar.

El antiguo carrusel de don Natalio estará por última vez este año en Miahuatlán.

La última función está por comenzar.

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