Cuetería, el arte detrás de la bienvenida a las ánimas

MIAHUATLÁN DE PORFIRIO DÍAZ.- Por los rumbos de Cerro Gordo se encuentra el polvorín  en el que el señor Rolando Argüelles realiza el oficio que le da sustento a su familia. Aquí, elabora desde ruedas, cuetes sencillos, hasta grandes castillos que amenizan las fiestas patronales de la región.

Este cuetero es originario de Bajos de Chila, sin embargo,  desde pequeño llegó a esta ciudad, por lo que se considera más miahuateco que costeño.

Con 35 años de dedicarse a la cuetería, Rolando considera su trabajo como “muy bueno”, pues, “me gusta hacer todo lo que hago y lo hago con amor”, además cuenta que aprendió el oficio porque simplemente le gustó.

Sobre su forma de sustento afirma que no es un trabajo difícil, “sólo es que te guste porque si lo vas a hacer nada más por hacerlo se te va a dificultar, hay que hacerlo por amor al arte. El que ya viene para esto y es cabecilla en un año ya aprendió el oficio bien”.

Las festividades de Todos Santos en Oaxaca se caracterizan por una serie rituales que la gente practica dependiendo de la región, y quemar cuetes es uno de los ritos que perdura a pesar del paso de los años y de la transformación de la celebración.

En Miahuatlán las familias hacen resonar los explosivos para recibir y despedir a las ánimas de sus familiares que abandonan por unas horas el lugar donde se encuentran para reunirse con aquellos que se quedaron en la tierra.

Aquí, en esta parte de la Sierra Sur oaxaqueña, el 1 y 2 de noviembre en punto de las 12 del día se queman cuetes como recibimiento y despedida de las ánimas, por lo que la ciudad se transforma en una especie de campo de guerra, pero sin sangre ni tragedia, al contrario, el resonar de los explosivos es cuestión de alegría porque, luego del paso de un año, los seres queridos volvieron a visitarnos.

Para el señor Rolando Argüelles esta celebración representa trabajo y un incremento en sus ventas, sin embargo, no son las mismas que en otros tiempos, “antes era muy bueno eh, ahorita no me quejo porque gracias a Dios sale si quiera para comer, pero no como los tiempos anteriores, entonces era muy bueno el negocio este”, afirma.

“Las ventas son eventuales a como puede venir bueno, se me puede quedar, también tiene que ver la economía, por ejemplo el que quemaba sus cuatro docenas, que era de gusto de cuete, ahorita ya no, ahorita va a quemar dos docenas o una y media porque la crisis está tremenda, como dicen por ahí ‘quién está loco de estar quemando el dinero’, pero pues la verdad sin esto tampoco no está buena la fiesta”, agrega, sentado en un banquito de su lugar de trabajo, sobre la disminución en el número de productos que vendía antes y ahora.

“Bajó mucho la situación de esto, te deja más o menos, sí sale, ahí la lleva uno, pero ya no como antes, antes si te dejaba buen dinerito, pasaba la temporada y te dejaba algo bueno, ahorita sí te deja, pero ya no como antes”, insiste, además comenta que buena parte de la disminución de las ventas se debe a que los productos chinos ganan terreno en el mercado, desplazando al trabajo artesanal que realiza como cuetero.

SIN SUCESOR
Además de la disminución de las ventas, el señor Rolando se enfrenta a otra dificultad: sus hijos no siguen el oficio que aprendió desde hace más de 30 años, “terminando mi periodo hasta ahí va a quedar esto porque no hay sucesor”, dice.

A pesar de que en su familia no hay quién continúe con el oficio, afirma, “no creo que la cuetería desaparezca porque esto es una tradición, nosotros con nuestro espectáculo animamos mucho las festividades, yo creo que no puede desaparecer”.

UN OFICIO PELIGROSO
Para el señor Rolando, que tiene su pirotecnia “La Palma” en la calle Tamarindo de Miahuatlán de Porfirio Díaz, ser cuetero tiene sus riesgos como cualquier otro oficio, sin embargo, toma algunas medidas, “no acostumbro trabajar material muy alterado, hay un trueno que es muy delicado, ese no puedes pasarte de golpe porque explota o que las uñas raspen ya truena, varios ya se han accidentado”, dice.

Octubre, noviembre, diciembre y enero son los mejores meses del año para la venta de los productos que hace este artesano miahuateco, quien prefiere trabajar materiales que no expongan de más su vida y la de sus trabajadores, “yo al menos no meto ese material, suena muy bonito, pero yo no voy a exponerme ni a mis trabajadores, ese es el riesgo que hay con este trabajo, aquí hasta ahorita gracias a Dios nunca nos ha sucedido nada, que nos explote un cuete, muchos se han quedado sin manos, sin dedos, porque les explota, tiene sus riesgos, como todo”, concluye.

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El señor Rolando Argüelles en su taller.

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Cuetes que se realizan en este polvorín.

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