Adelantados

Hace unos días inició el proceso electoral por el que en 2016 se elegirán diputados locales, presidentes municipales y gobernador. Arranca entonces la carrera por la lucha del poder, porque las elecciones son eso: una guerra para atrincherarse en la cumbre y tratar de mantenerse ahí. Que el bienestar de los ciudadanos, que la erradicación de la pobreza, que el acceso a mejores oportunidades, que el incremento de la calidad de vida, que la educación…falso. Todos estos términos son parte de las campañas y ahí se quedan.

Los políticos de todos los partidos están sumidos en una grave crisis de credibilidad. Ser político en México es sinónimo de gozar de múltiples beneficios, patrocinados por el presupuesto claro, pero de ser despreciado por la mayoría. Representa estar rodeado de colaboradores que son fieles porque les conviene y porque acceder a los más pueriles instintos del jefe podría resultarles en un mejor puesto, incluso en una candidatura. Es atenerse al discurso y vociferar falsedades, decir una cosa, pero hacer otra. Significa ser intocable por las leyes que ellos mismos crean, impulsan y aprueban. Y para muestra hay un montón de ejemplos.

El calendario del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), estipula que las precampañas para gobernador inician el 26 de enero de 2016, mientras que las campañas serán del 3 de abril al 1 de junio del próximo año, sin embargo, se cuentan por decenas los políticos que ya están difundiendo su imagen para promoverse deliberadamente, lo que constituye una violación a las normas.

“Ningún ciudadano por sí, o a través de partidos políticos o terceros, podrán realizar actividades propagandísticas y publicitarias anticipadas, con objeto de promover su imagen personal, de manera pública y con el inequivoco propósito de obtener la postulación a un cargo de elección popular, antes de la fecha de inicio de las precampañas, por lo que se deberán ajustar a los plazos y disposiciones establecidos en este Código. La violación a esta disposición, se sancionará con la negativa de registro como precandidato”, estipula el Código de Instituciones, Políticas y Procedimientos Electorales de Oaxaca.

El IEEPCO informó que ya analiza tres denuncias por actos anticipados de campaña y es que los exdiputados federales Carol Altamirano (PRD), Samuel Gurrión (PRI) y Eufrosina Cruz (PAN) pudieron haber incurrido en la ilegalidad, pues aparentemente se apuntan para la gubernatura, sin embargo, no son los únicos que han violado la ley para promocionarse.

Llaman la atención los actos de dos priístas que se enfilan al gobierno de Oaxaca: Alejandro Murat y Héctor Pablo Ramírez, directores del Infonavit y de Lincosa, respectivamente. Ambos funcionarios del gobierno federal, quienes no solo están haciendo campaña adelantada para que su partido, el PRI, los elija como el candidato, sino además podrían estar cometiendo un delito todavía más grave: el uso de los recursos de sus dependencias para hacer proselitismo disfrazado.

Durante los últimos fines de semana Alejandro Murat ha aterrizado en Oaxaca para encabezar eventos masivos dignos de una campaña, muy chafas por cierto, que si corona a la reina de los charros en la capital o “encabeza” los festejos de la batalla del 3 de octubre en Miahuatlán, lugares en los que se rodea de políticos tricolores que pareciera lo arropan “para la grande”, lo cierto es que muchos de ellos están ahí por aquello de la “incondicionalidad”.

Entonces la prensa nos receta el trascendente evento “acompañó Alejandro Murat a hombres, mujeres y niños en los festejos de Miahuatlán”, de risa, así “informan” los medios de esta entidad, además Murat reúne a personas en eventos masivos no para anunciar un programa de apoyo de vivienda, sino para avisar que recorre el país para escuchar las necesidades de la gente. Ajá.

Pero si de violaciones a la ley se trata, Héctor Pablo lleva la delantera, pues a nombre del señor se hacen llamadas ilegales a celulares y teléfonos fijos, en las que resumen los “logros” al frente de Liconsa. Yo recibí la llamada de un número no identificado, en el que una grabación femenina me recetó el nombre del funcionario. ¿Quién les proporcionó mi número? ¿Y la protección de mis datos personales? ¿Quién les da el aval para hostigarme de esa manera?

Además el 4 de octubre recibí dos mensajes a mi celular, “Héctor Pablo Ramírez Puga, director de Liconsa encabeza encuestas para gobernador de Oaxaca”, un texto disfrazado de noticia que es por supuesto una campaña muy chafa y sin imaginación. A mí qué diablos me importa quién está mejor posicionado, si al final de cuentas todos son igual de delincuentes pues violan reiteradamente las reglas de su supuesta democracia.

Karla López 
@lorakar

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