Antes que todo, la nación

“La patria es primero” es la frase con la que se encuentran los diputados y senadores cuando llegan a sus lugares de trabajo, es decir, las dos cámaras que integran el Congreso de la Unión; escrita pulcramente con letras de oro significa un recordatorio para los políticos que ocupan uno de los trabajos más privilegiados del país: poco desgaste, mucha remuneración y beneficios.

Durante este 2015, el primer año de la legislatura que se estrenó el pasado 1º de septiembre, la cámara de diputados gastará casi mil millones de pesos tan solo en el pago de salarios de 500 legisladores, quienes también reciben aguinaldo y otras jugosas prestaciones como 2 mil 780 pesos al mes en vales de despensa y un cupón de alimentos de 170 pesos por cada día de sesión.

El salario mensual de cada diputado federal es de 73 mil 910 pesos, además cada uno de ellos recibe 45 mil 786 pesos por concepto de “asistencia legislativa” y 28 mil 772 pesos para “atención ciudadana” ¿cuántas veces ha acudido a su diputado federal que al mes recibe casi 30 mil pesos para que le ofrezca algún tipo de atención?.

“La patria es primero” palabras que se le adjudican a Vicente Guerrero, pues cuando, por órdenes del gobierno de la colonia, su propio padre le ofreció, a cambio del perdón, declinar de la lucha de independencia, protagonizada por Hidalgo, Morelos y otros, el caudillo rechazó la oferta y soltó la ya gastada frase que ignoran los representantes populares aunque cada martes y jueves la ven de frente y bien pulida, con deslumbrantes destellos dorados.

Y claro como México es un país de respeto a los derechos laborales los diputados también gozan de seguro de gastos médicos mayores, gratificación de fin de año, fondo de ahorro, seguro colectivo de vida y gastos funerarios, “La patria es primero” y quién no quisiera ser diputado para trabajar poco y casi casi sacarse la lotería, pues los periodos legislativos se desarrollan durante  siete meses del año, sin embargo, también existe el beneficio del “permiso” para ausentarse.

Por ejemplo, de los 500 diputados que representan a todo el país solo 372 estuvieron presentes en la primera sesión que arrancó con la entrega del tercer informe de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto ¿y los 128 restantes? seguramente tuvieron cosas más importantes que asistir a su primer día de trabajo por el que perciben 2 mil 463 pesos si dividimos el salario entre 30 días sin tomar en cuenta que las sesiones no se realizan diario, es decir, un diputado federal se gana en un solo día más del doble de lo que recibe un empleado por una quincena de trabajo y que se ajusta a los estándares que maneja la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos.

Aquí unos datos: en la zona B, que es donde se ubica nuestra entidad, un albañil percibirá, de acuerdo a las disposiciones oficiales, mil 492 pesos por quince días de trabajo, siguiendo con este tabulador un reportero de prensa en Oaxaca obtendrá 3 mil 63 pesos quincenales (increíblemente es este oficio el mejor pagado en la entidad según el reporte oficial del que escribo) y eso porque estas son actividades “especiales”, porque el salario mínimo general del estado son 68.28 pesos diarios que se traducen en mil 24 pesos por quince días laborales.

¿Trabajar poco y ganar mucho? La aspiración de cualquiera, el deseo de los jóvenes que ahora quieren convertirse en capos de la droga o “aunque sea” en un flamante diputado para gozar de chofer, llevar a sus amigos y familiares a la toma de posesión y presumir en las redes sociales su convicción democrática que no tiene cabida para la demagogia ni el populismo. Fieles servidores a la patria, son priístas, panistas o perredistas.

«Demócrata» ya se visualizó en el pleno, ya se imaginó en su curul, ya quiere subirse en solitario al estrado y mandar a quienes lo siguen en twitter y Facebook la fotografía en la “máxima tribuna del país” y en el segundo plano, detrás de él la leyenda en oro ignorada hasta el cansancio, “La patria es primero”, “qué orgullo de país”.

“La patria es primero” y los legisladores salientes no entendieron el significado de cuatro sencillas palabras dispuestas así para mandarles un mensaje específico: antes de sus voraces aspiraciones personales, políticas y económicas está el beneficio de poco más 122 millones de mexicanos.

No importa cuántos privilegios tengan los diputados, ellos quieren más, están ahí porque esa curul es el pago por su incondicionalidad o porque será el impulso que necesita para gobernar la entidad, para que la dirigencia del partido lo vaya tomando en cuenta o para poder ser senador, incluso existe el que ni siquiera entiende qué hace ahí, él o ella sólo sabe que vienen tres años de comodidades, reuniones de élite y que pues sí, tiene que aprovechar.
@Lorakar

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Karla López

Periodista

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